Estudiar una carrera universitaria es el sueño de millones de jóvenes de todo el mundo. Para ellos significa no solo crecimiento personal, sino independencia, una manera de alcanzar la madurez y dedicarse a aquello que aman.

Sin embargo, el estrés universitario ataca mucho más de lo que puede pensarse. Los niveles de responsabilidad, los nuevos conocimientos que se van adquiriendo, la vida a la que se enfrenta una persona cuando entra a la universidad puede muchas veces agobiarla y hacerle perder la calma.

Para que el estrés universitario no se adueñe de ti y puedas sobrellevar los estudios, los exámenes, el trabajo y tu vida social de una forma saludable, te damos algunos consejos.

Consejos para combatir el estrés universitario

Establece prioridades

Estás estudiando, y puede que también trabajando. Eso puede complicarle la vida a cualquiera. Lo más importante en esta ecuación es que no pierdas de vista que lo más importante es tu salud.

Tómate un momento al comienzo del día para anotar las tareas que tienes pendientes, pero sin que eso signifique un agobio. Claro que debes tener la disposición para afrontar los obstáculos, y esto muchas veces quiere decir aceptar el estrés.

Eso te ayudará a tener una actitud más positiva ante todo lo que tienes que hacer en el día, y te dará la fuerza para entender que hay cosas que tienes que hacer primero y otras después.

No te distraigas

En lo posible, mientras estudias, aléjate de las redes sociales, que pueden ser un verdadero foco de distracción. Déjalas para los fines de semana, o revisa tus mensajes al final del día.

Entendemos que puede ser difícil pausar Facebook, Instagram, Twitter, etc., pero si lo que quieres es ser más efectivo a la hora de estudiar y que los exámenes no te estresen, esto es imprescindible.

Descansa regularmente

Hacer una pausa en el estudio no es ir corriendo al móvil y ver qué ha pasado en el mundo. Precisamente, hacer una pausa, desconectarte, es lo que te ayudará a mantener el estrés universitario a raya.

Si estás en la biblioteca, en tu habitación o incluso estando en la oficina, cierra los ojos por 5 minutos, respira profundamente y relájate. Hazlo en los momentos en que sepas que nadie te va a interrumpir.

Si lo haces una vez cada hora, o al menos cada 2 o 3, verás que los niveles de estrés van a bajar.

Haz actividad física

No hay nada mejor para mantener controlado el estrés universitario que hacer una actividad física. Ya sea correr, nadar, caminar, hacer yoga, bici, bailar, cualquier cosa con la que muevas el cuerpo, los efectos positivos se harán sentir de inmediato.

Ponte un horario para estudiar

Primero antes que nada debes evaluar el tiempo con el que cuentas para comenzar a organizarte. Dedica más tiempo a aquellas materias en las que sientes debilidades.

Encuentra un lugar para estudiar

Hacerlo en la cama o tumbado en un sofá no es beneficioso, por más cómodo que parezca. Busca un lugar tranquilo, con luz adecuada, donde puedas sentarte y mantener una buena posición sin que te canses.

Recuerda llevar todo el material que necesitas (lápices, bolígrafos, cuadernos, libros, notas, etc.) para no perder tiempo buscándolas cuando te pongas a estudiar.

Sigue estos consejos y verás que el estrés universitario ya no será un problema.

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