La formación académica y personal de un estudiante no se limita solo a las horas de clase. Una residencia universitaria debe ser capaz de ofrecer todos los espacios y medios posibles para que su aprendizaje siga fuera de la universidad.

Es importante que todas las necesidades que puedan tener los residentes se satisfagan con éxito. Una residencia que ofrece clases de refuerzo en diferentes materias e idiomas, y que además pone en contacto a los estudiantes con las mejores academias y profesores particulares, es un valor añadido que debe tenerse en cuenta.

Tampoco podemos olvidar todo aquello que se desmarca de los conocimientos académicos. El desarrollo personal también debe ser una prioridad para los jóvenes que están en esta etapa decisiva. Un ambiente de respeto y convivencia, ligado a la oferta de múltiples formaciones que pueden ayudar en su día a día a los estudiantes, favorece la adaptación del residente en su nuevo entorno.

El aprendizaje implícito de alojarse en una residencia de universitarios

1. Convivencia

Una residencia no es un lugar donde solo comer y dormir. En un estudiante debe crecer el sentimiento de pertenencia a la comunidad y adquirir los valores del lugar. No importa si se elige una habitación individual o doble, la convivencia se respira en todo el recinto, entre todas las personas que nos rodean el día a día.

2. Compañerismo

No hay nada más importante en el seno de una residencia que la pretensión de que todos los residentes puedan conocerse y compartir momentos entrañables, como cenas, actividades de ocio, tareas… En la Residencia Universitaria Sarriá existe un objetivo claro de que todos los estudiantes son importantes y que no hay nada más necesario que la creación de vínculos entre ellos.

3. Educación internacional

La convivencia sana y la corrección en las formas son elementos de gran valor para la Residencia. Durante el año, ofrecemos cursos de pautas de protocolo internacional para que los residentes puedan moverse con comodidad entre diferentes culturas y costumbres alejadas de las occidentales. Actualmente, la Residencia Universitaria Sarriá cuenta con residentes procedentes de 30 países.

4. Ser independiente

Ser independiente no significa ir por libre sin tener en cuenta a las demás personas. La independencia se asocia a las personas que poseen el criterio suficiente para desenvolverse sin problemas en los diferentes aspectos de la vida. La Residencia Universitaria Sarriá es el lugar perfecto para la transición entre el techo familiar y su emancipación como persona adulta que comienza a asumir responsabilidades.

5. Crecer a todos los niveles

El comienzo de la universidad abre un mundo nuevo para los estudiantes. En los siguientes años, el aprendizaje no se detendrá en ningún momento. Y no solo nos referimos al que se adquiere en las aulas. Un curso de lavandería o un curso de cocina, por ejemplo, contribuye positivamente en el crecimiento de una persona. Esta cuestión es vital para que el día de mañana, una vez finalice el residente sus estudios y su estancia, el estudiante esté preparado a todos los niveles de la vida.

Un expediente excelente es un reto que precisa una toma de decisiones acertada. Todos los aspectos que interceden en la vida de un universitario se deben cuidar al mínimo detalle para garantizar su crecimiento académico y personal. Un espacio dedicado especialmente a estos cometidos será el aliado perfecto.

 

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