Una de las grandes decisiones que ha de tomar un estudiante es hacia dónde orienta su futuro universitario: el abanico de opciones es cada año más amplio y, al mismo tiempo, cuenta con la problemática de los numerus clausus: las famosas notas de corte.

Y antes de todo, la selectividad, que a lo largo de los años va teniendo distintos nombres, desde la antigua Prueba de Acceso a la Universidad, hasta la actual Evaluación del Bachillerato con Acceso a la Universidad, la EBAU, que determina si finalmente podemos acceder a la carrera escogida.

Tengamos en cuenta un punto, la nota de acceso está formada por dos notas: la final del Bachillerato, acumulada a lo largo de los últimos años de estudio, y la nota de la EBAU, de ahí que no haya que descuidarse en ningún momento. Más si cabe si sabemos que las notas de corte fluctúan de un año a otro.

 

¿Cómo se calcula la nota de corte?

 

Cada año, las universidades estipulan un número de plazas para cada carrera. El último estudiante que logre entrar, es el que estipula cuál es la nota de corte de cara al año siguiente: la nota mínima que se estima que será necesaria para poder acceder.

En carreras con mucha demanda es lógico que a lo largo de los años la nota de corte se vaya endureciendo, mientras que en aquellas con exceso de plazas ocurrirá exactamente lo contrario. En las que “están de moda” es posible, incluso, que las variaciones entre dos años sean considerables.

En un principio, las notas de corte sirven como una referencia, pero no son dogma de fe. Se usan, básicamente, como un dato orientativo. De hecho de un año a otro no sabremos exactamente la puntuación que se va a necesitar, ya que en cierta manera funciona como las oposiciones del Estado: hay un número de plazas y entran los mejores: dependerá de las calificaciones que logren el resto saber si accedemos o no.

 

¿Una carrera con nota de corte alta, es más difícil?

 

No necesariamente. Son conceptos que pueden ir unidos, en cuanto a la exigencia que supone a los estudiantes, pero no van directamente relacionados.

Las notas de corte en Barcelona 2019, para que nos hagamos a la idea, es únicamente el punto que trata de ajustar la oferta de vacantes frente a la demanda, para hacer más manejable la burocracia de las solicitudes y que no haya muchos desequilibrios entre las distintas carreras.

 

¿Y hay que apuntarse solo a una carrera, aunque no lo tengamos claro?

 

La gran ventaja ante las notas de corte es que podemos seleccionar varias carreras a la hora de inscribirnos, así evitamos quedarnos sin margen de maniobra.

Nuestra recomendación: escoger en función de mayor a menor preferencia, y después esperar a que la facultad haga públicas sus exigencias. Y con un dato interesante: las universidades privadas no tienen notas de corte. Pero por otro lado pueden tener otros criterios y requerimientos.

A nivel personal luego tendremos que valorar otros detalles, como estudiar en nuestra ciudad o fuera y dónde nos alojaremos, siendo una residencia universitaria la opción más recomendada para no perder el foco en nuestro rendimiento académico.

 

Contactar con la Residencia Universitaria Sarrià

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