A la hora de estudiar “cada maestrillo tiene su librillo”. Así, hay quienes le funciona mejor estudiar a primera hora de la mañana, otros en el silencio de la noche, otros necesitan rodearse de gente en la misma situación como se encuentran en las salas de estudio de una residencia… Pero más que aquello que nos puede sentar bien a la hora de asimilar conceptos, -algo que descubriremos a lo largo del tiempo y la experiencia, así como con la ayuda de ciertas técnicas como qué alimentos sientan mejor-, debemos tener muy presente aquello que nos sienta mal, aquello que resulta contraproducente para que lleguemos al examen en perfectas condiciones. ¿Cuáles son estos mitos sobre técnicas de estudio?

 

Técnicas de estudio a debate

 

Estudiar de día vs. estudiar de noche

 

El eterno dilema que se resuelve según nos sintamos más o menos activos en un momento del día u otro. Los que estudian de noche afirman que lo hacen porque prefieren el silencio y la tranquilidad de estas horas, lo cual trae como beneficios extra el hecho de que, según el portal especializado Examtime, en el ambiente propio de la madrugada la creatividad aumenta, lo que permite asimilar conceptos y conseguir una mayor concentración.

Datos que contrastan con los recabados por la Universidad de California – Los Ángeles (UCLA), la cual señala que para que estudiar por la noche sea totalmente eficaz, deben establecerse unas rutinas que nos hagan adaptarnos a los nuevos horarios y que, en ningún caso, se pase la noche anterior del examen estudiando, ya que sería contraproducente.

Por todo ello, pese a que se aporta ventajas notables frente a quienes prefieren estudiar de día, los que estudian de noche se encuentran con varios handicap (la dificultad de encajar sus horarios con el resto de rutinas) que recomiendan por ello seguir los horarios naturales de quienes eligen el día.

Como dato extra, estudios de la Universidad Colombiana de Caldas, indican el periodo de 8 a 10 de la mañana como el más adecuado para estudiar conceptos de difícil asimilación.

 

Repasar conceptos antes del examen

 

No son pocos los que prefieren dar el último sprint sobre la campaña que da inicio al examen, alegando que de esta forma tienen más frescos los conceptos.

Si bien no podemos evitar cuanto menos una ojeada, aquellos estudiantes que han descansado correctamente antes del examen (de 7 a 8 horas de sueño) y acuden de forma relajada a este, rinden mucho más que aquellos que han apurado los tiempos hasta el final.

El sueño es el encargado de “fijar” los conceptos, de aumentar la retentiva. Por ello, suprimir este proceso significa suprimir la capacidad de asimilación y que llegado el momento de demostrar el conocimiento, no recordemos todo lo que podríamos recordar con un sueño reparador.

 

Subrayar conceptos

 

Es un clásico que se aprecia en cada biblioteca en épocas de estudios: aquellos estudiantes cuyos apuntes son un baño de colores fluorescentes.

Si bien es una forma práctica de hacer asimilable una gran cantidad de información, según los expertos es una técnica totalmente contraproducente, ya que nos hace perder algo tan importante para el estudio como es la contextualización de los datos.

Para un correcto estudio nunca nos debe faltar el enfoque global, en qué contexto se desarrolla cada información, algo que si solo nos fijamos en lo subrayado se pierde casi por completo.

 

Horarios de estudio planificados

 

Planificar la jornada de estudio es perfecto a la hora de establecer rutinas y acostumbrar a nuestro cuerpo al hábito, pero hacerlo mediante maratonianas jornadas de horas y horas es otro de los factores contraproducentes.

Lo ideal es que la jornada de estudio se planifique en tantas en la que al menos cada hora, hagamos un pequeño descanso, y que en ninguna circunstancia, se exceda de las dos horas sin movernos del sitio.

Tecnicas para desconectar como la popular Pomodoro puede ser un buen guion para ello: lo importante es que nos sintamos capaces de retomar el estudio así como para cuando nuestro cuerpo lo necesite (y no cuando le obliguemos a ello)

 

Relacionar conceptos

 

Otra de las técnicas favoritas de los estudiantes, sobre todo de idiomas, es relacionar conceptos con imágenes, sonidos, otras palabras, etc. Es el caso por ejemplo de aprendernos el significado de alfombra en inglés (carpet) mediante la imagen de una carpeta.

Si bien este método mnemotécnico es eficaz al corto plazo, al largo plazo no consigue resultados, llevándonos incluso a confusión (que creamos que carpeta es carpet en inglés por ejemplo)

 

Claves para hacer funcionar una técnica de estudio

 

En este artículo desde la Residencia Sarrià lo que hemos pretendido es, para aquellos que busquen un método eficaz para asimilar conceptos, no se dejen guiar por las generalidades simplemente.

Con ello, no pretendemos que quienes por ejemplo prefieran la noche, cambien sus hábitos o se les niegue la eficacia de su sistema, sino que cada uno encuentre el que mejor le funciona sin nunca perder los siguientes aspectos vitales para el estudio:

  • Dormir la noche anterior
  • Seguir unas rutinas fijas para que la mente se acostumbre
  • Llegar al examen relajado
  • No desechar contextualizaciones
  • No comenzar a estudiar los días previos al examen

 

Hacer deporte, llevar una alimentación sana y equilibrada, crear un ambiente de estudio adecuado sin distracciones… Todos estos consejos suman para que lleguemos al momento de demostrar nuestro trabajo de la forma más óptima y mejor preparados.

 

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