¿Qué es y por qué se genera el estrés académico?

El estrés académico es la reacción normal frente a las exigencias y cargas de trabajo a las que todo estudiante se enfrenta, como pruebas, exámenes, trabajos, presentaciones, etc.

Esta reacción, bien entendida y gestionada, te activa y te moviliza para responder con eficacia y conseguir tus metas y objetivos. Sin embargo, en ocasiones, puedes verte bajo períodos con demasiadas exigencias al mismo tiempo, lo que puede agudizar la respuesta y disminuir el rendimiento.

Factores que producen estrés académico

No todo lo que produce estrés académico son motivos puramente relacionados con el mundo académico. Evidentemente, tu vida y situación personal puede generarte una carga adicional de angustia o estrés que se vea reflejado en lo académico.

Estos son algunos factores que pueden contribuir a aumentar tu estrés académico. Conocerlos, te ayudarán a cómo detectarlo a tiempo y, sobre todo, a poder afrontarlo.

Académicos

En este apartado puedes encontrar dos tipos de exigencias que contribuyen a aumentar tu estrés académico.

  • Exigencias Internas: Las que tú mismo te auto impones al ser muy autoexigente, por altas expectativas de logro, mantener bajo control tareas o el sobre esfuerzo, entre otros.
  • Exigencias Externas: Es decir, las que te va presentando tu entorno como entregar trabajos, exámenes en un tiempo acotado, realizar trabajos en grupo, exponer frente a un tribunal, no entender contenidos abordados en la clase, tiempo limitado para las obligaciones académicas, entre otros.

No académicos

Además de lo académico, tienes que considerar una serie de situaciones vitales que te estresan y que repercuten también en tu estado emocional y físico.

Según la escala de Holmes y Rahe, las situaciones no académicas más estresantes y comunes son:

  • Separación y/o reconciliación de pareja
  • Lesión o enfermedad personal
  • Matrimonio
  • Despido del trabajo y/o cese
  • Cambio de salud de un miembro de la familia
  • Adicción y/o alcoholismo (propio o de cercano)
  • Embarazo
  • Incorporación de un nuevo miembro a la familia
  • Muerte de un amigo
  • Problemas legales
  • Comienzo o fin de etapa académica
  • Cambio en las condiciones de vida
  • Traslado de residencia
  • Perder actividades sociales
  • Desajuste en los hábitos de dormir
  • Cambio de hábitos alimentarios
  • Vacaciones

¿Cómo aparece el estrés académico?

En un primer momento, el estrés es normal e incluso te puede ayudar a activarse para poder responder a las demandas y exigencias académicas. No obstante, con el tiempo, nuestro cuerpo y nuestra mente se van agotando y comienzan a disminuir su rendimiento.

Para prevenir una disminución de tu rendimiento académico, deberás regular la cantidad de tiempo que te mantienes bajo altos niveles de exigencia. Esto, se denomina fase de resistencia, y viene seguida de la fase de agotamiento.

Si, a pesar del agotamiento, no te detienes a descansar, tu organismo podría entrar en una fase de cronificación de las manifestaciones de la fase de agotamiento del estrés. Dicho de otra manera, podrías sufrir de estrés crónico, para toda la vida.

¿Cómo detectarlo a tiempo y afrontarlo?

El estrés académico, como el estrés convencional, tiene unos síntomas en diferentes ámbitos que lo que hacen es enviarte señales y avisarte de su aparición

Estos síntomas pueden darse en diversos ámbitos, físicas, psicológicas y en la conducta y es importante reconocerlas.

Síntomas físicos

Corresponden a los síntomas que se generan en nuestro cuerpo frente a los factores de estrés académico habituales, algunos son:

  • Somnolencia, mayor necesidad de dormir
  • Cansancio y fatiga
  • Dolores de cabeza o jaquecas
  • Dolor de estómago y/o colon irritable
  • Bruxismo (tensión de mandíbulas)
  • Dolor de espalda
  • Taquicardia o palpitaciones fuertes
  • Aumento o disminución del apetito
  • Bajada en el sistema inmunológico
  • Dificultad para dormir (insomnio o pesadillas)

Normalmente, la práctica de deporte moderado o paseos diarios te puede ayudar a disminuir estos síntomas.

También, contactar y realizar algunas sesiones con un “coach” puede ofrecerte visión y herramientas que t ayuden a gestionar los primeros síntomas del estrés.

Síntomas psicológicos y/o emocionales

Reacciones emocionales y cognitivas que se tiene frente a situaciones de estrés, entre las que destacan:

  • Inquietud e hiperactividad
  • Tristeza y/o desgana
  • Ansiedad constante
  • Dificultades para concentrarse
  • Dificultades para pensar (quedarse en blanco)
  • Problemas de memoria, olvidos frecuentes
  • Irritabilidad frecuente
  • Temor por no poder cumplir con las obligaciones
  • Baja motivación para actividades académicas
  • Angustia y/o ganas de llorar frecuente

Si crees que padeces alguno de estos síntomas, es muy conveniente que visites un psicólogo que te de pautas y herramientas para la autogestión.

No dejes pasar, o no le restes importancia, la aparición de algunos de estos síntomas. ¡Ponte en manos profesionales!

Síntomas en la alteración de la conducta

Estos síntomas pueden, ya, manifestarse como cambios en tu conducta producto de la convivencia durante un largo tiempo con situaciones de estrés.

Son fácilmente observados por las personas de nuestro círculo cercano (familia, amigos, pareja…) y son:

  • Frecuente tendencia a discutir con los demás
  • Necesidad de estar solo, aislarse
  • Uso de fármacos para estar despierto (automedicado)
  • Preferir otras actividades en vez del estudio
  • Uso de fármacos para dormir (automedicado)
  • Dificultad para sentarse a estudiar
  • Aumento del consumo de café y/o tabaco
  • Dejar de asistir a clases
  • Actividades poco saludables
  • Tendencia a dejar de hacer aquello que normalmente se hacía

Prevenirlo y afrontarlo

El primer paso, siempre, es ser consciente de las situaciones y síntomas derivados del estrés. La auto evaluación con honestidad será clave para ello. No hay que tener miedo ni vergüenza si se sufre de estrés y/o algún síntoma derivado. ¡Hay que hacerle frente!

Una vez que realices el ejercicio de auto reflexión e identifiques las situaciones que te lo generan y como reacciones frente a ello, necesitarás definir qué hacer para prevenir que ocurra o mitigar los efectos.

Algunas de estas estrategias te ayudarán tanto a prevenir la cronificación del estrés como a afrontar las manifestaciones en la fase de agotamiento:

  • Planificar actividades priorizando entre ellas
  • Decidir entre diversas técnicas de estudio
  • Alimentarse saludablemente en horarios estables
  • Practicar deporte o actividades recreativas
  • Dedicar tiempo a pasatiempos y hobbies
  • Mantener ciclos de sueño estables
  • Buscar ayuda y compartir con otros
  • Practicar relajación y respiración profunda
  • Mantener el sentido del humor
  • Esforzarse en mantener la calma y tranquilidad

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