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Llega finales de mayo y con él el buen tiempo, el sol, la playa…. y los exámenes. Esto último es motivo de cierto nerviosismo que nos puede jugar alguna mala pasada llegado el momento de enfrentanos al temido folio en blanco, más aún después de meses de dedicación y tardes memorables entre compañeros en la sala de estudio. Para que esto no ocurra y para que sea nuestra formación académica la mejor baza, os ofrecemos una serie de consejos para acertar con las respuestas de un examen universitario.

Cómo prepararnos de sobresaliente las respuestas de un examen universitario: cuestiones previas

 

Practica en grupo

 

El mejor método para resolver toda situación sin nerviosismo es habiéndonos preparado para esa misma situación. Así, llegado el momento ya sabes cómo reaccionar a cualquier percance, que en un exámen puede venir de manos de una sobreexcitación (evita la cafeína y las bebidas excitantes), de no dormir suficiente (o quedarte dormido) y de una serie de situaciones que, aunque pueden resultar impredecibles, podemos evitarlas minimamente si tenemos bajo control la situación.

Para ello no dudes en aprovechar las diferentes salas de estudio de las que dispone tu residencia: la biblioteca para simular el ambiente de examen y autoexaminarte, la sala de estudio para practicarlo con tus compañeros de clase o la sala de trabajos en grupo para debatir las posibles preguntas sin molestar a nadie.

 

Prepara las posibles preguntas

 

Autoexaminarte seleccionando preguntas aleatorias puede tener la desventaja de que el subconsciente te guíe más hacia las que te sabes que hacia las que no, o que tu intuición falle y te dejes por el camino cuestiones susceptibles de aparecer en ese temido folio de examen.

Para ello, prevé desde que comiences a estudiarte la lección meses atrás, qué cuestiones están sujetas a aparecer en la evaluación o aquellas cuya respuesta te hace dudar. Ve apuntándolas sin respuesta en un cuaderno o en varias hojas y, cuando creas que estás listo, respóndelas midiendo el tiempo y las condiciones en las que harías el examen.

 

No te sometas a maratones de estudio

 

La planificación es la clave del éxito en casi todos los factores de esta vida, y en el estudio no iba a ser menos. Por ello, nunca debemos plantearnos acumular lecciones hacia los últimos días previos a un examen, ya que cualquier circunstancia que no podamos controlar, nos puede hacer fallar y no llegar en óptimas condiciones al examen.

Además, la mente es un músculo que necesita entrenamiento, y someterla a ejercitaciones intensas sin haberla preparado previamente, puede agotarla.

Cómo prepararnos de sobresaliente las respuestas de un examen universitario: el momento clave

 

Lee concienzudamente todas las preguntas

 

Una vez en el examen, no te lances a por la respuesta directamente. Primero asegúrate de haber comprendido lo que se te pide en cada una de ellas y una vez lo tengas claro, organízate para llegar a tiempo a todas y en condiciones óptimas.

Si alguna te presenta alguna dificultad extra o te resulta ambigua, déjala para el final. Comienza con la que tengas más clara para que te sirva como elemento motivador, y una vez la tengas completa continúa con las que te sigan proporcionando la seguridad de que estás completando adecuadamente el examen.

 

Calcula el tiempo de respuesta

 

En un examen se paga caro tanto el exceso como la falta de confianza. Por ello, aunque comiences por las que ya te sabes, no te recrees en ellas más de la cuenta, ya que necesitarás la mayoría del tiempo para afinar aquellas que te presentan más dudas. Mantén siempre una buena concentración y no dejes que factores externos te afecten en el momento del examen.

Por otra parte, cuenta siempre con unos minutos tras completar el exámen para repasar las respuestas, matizar aquellas que puedan presentar dudas y muy importante: asegurarte que hayas respetado las normas de ortografía.

 

Sé claro y no des rodeos

 

Según estructures tu respuesta, el examinador puede tener una primera impresión sobre si realmente conoces sobre lo que se te pregunta, si estás intentando “salvar los muebles” en base a algo de conocimiento, o directamente si estás intentando responder “por si suena la flauta”.

Tu tiempo es tan valioso como el del examinador, por tanto no le crees una sensación de que le quieres intentar “convencer” de algo que no sabes. Para ello procura que toda la respuesta esté estructurada como si se tratara de un relato: con su introducción, los puntos clave que defiendan tu argumentación y una conclusión donde enfatises en la respuesta.

 

Detecta lo que el examinador quiere de ti

 

Algunas preguntas son directas y por tanto su respuesta debe ser igual de concisa. En cambio, para las ambiguas, lo que el profesor te está pidiendo es que profundices, que no te quedes en la superficie y desarrolles una respuesta completa, donde se maticen todos los aspectos que rodean a la cuestión.

Piensa en tus respuestas como los ingredientes para realizar la receta que se te pide: en cocina se puede fallar tanto por defecto (faltar ingredientes) que por exceso (poner mucho más de lo que se te pide).

Con todas estas claves siempre presente, una planificación de estudio para llegar a todo sin prisas y las herramientas para el estudio disponibles en tu residencia de estudiantes en Barcelona, no tendrás porque temer a finales de mayo más que por no tener el bañador bien a mano para disfrutar del buen tiempo.

 

Contactar con la Residencia Universitaria Sarrià: centro de alto rendimiento para el estudio

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