En épocas de exámenes las bibliotecas son nuestros mejores aliados, así como las salas de estudio o nuestra propia habitación. Pero de vez en cuando, apetece encontrarnos con un ambiente diferente, que rompa con lo rutinario del ritual del estudio pero donde no se pierda ni la concentración ni las herramientas adecuadas para estudiar. ¿Dónde podemos encontrar estos lugares en Barcelona para estudiar? Te presentamos 5 propuestas diferentes y originales.

 

5 rincones de Barcelona para estudiar llenos de encanto

 

Cafetería librería Laie

 

¿Por qué ir a una cafetería a estudiar? Porque no siempre necesitamos un nivel de concentración alto y el silencio no siempre es un buen aliado. Un tono adecuado y el hecho de poder conversar en un lugar distendido con los compañeros de estudio mientras se puede degustar un buen café o chocolate que estimule nuestra memoria puede ser todo lo que necesitamos para romper lo rutinario.

Las salas de trabajo de la Residencia Sarrià te permiten este ambiente, pero un agradable paseo hasta el centro que te lleve a una cafetería apacible que, además, funciona como librería, puede ser la excusa perfecta para esos días en el que el maratón de estudio te pide cierto descanso y un paseo por «la civilización».

 

Bibllioteca Arús

 

Vale, volvemos al mundo de las bibliotecas en Barcelona, pero no estamos ante una biblioteca cualquiera…. Estamos ante una joya novecentista que nos trasladará al universo Harry Potter y al de todas esas películas en las que vemos estanterías barrocas de madera sin fin repletas de libros a los que ojear toda una tarde.

Al situarse cercana al parque de la Ciudadela y el Arco del Triunfo, un relajante paseo previo o posterior a la sesión puede culminar una jornada «llena de magia y misterio» como las paredes de esta biblioteca. Por si fuera poco, a su entrada nos encontramos con una réplica de la Estatua de la Libertad que alcanza los dos metros y que vigila sus pasillos desde 1894 (la original neoyorquina es de 1886)

 

Laberinto de Horta

 

Los parques y las playas suelen ser lugares que, quienes no tiene reparos en estudiar a la vista de todos, puede resultar todo un placer. Como a estas alturas de febrero no es plan de plantarnos con nuestra toalla y libros en plena Barceloneta (tampoco lo es en agosto, atestado de turistas), y la Ciudadela o, aún más, el Parc Güell, son demasiado frecuentados como para que podamos encontrar un rincón en calma, el viejo Laberinto de Horta (se trata del primer jardín público declarado como parque) se presenta como el plan perfecto para rodearnos de calma y belleza.

Respirar aire puro desde cualquiera de sus rincones a la par que en un momento de descanso podemos recorrer su laberinto neoclásico y dar al encuentro de la estatua de Eros. Si ante tanto esplendor natural no encontramos más que distracción, junto al recinto se encuentra el campus universitario de Mundet.

 

Pabellón de la República

 

Volvemos a las edificaciones singulares con uso bibliotecario. En este caso, cercano a los jardines del Laberinto de Horta (cruzando la ronda de dalt sentido mar) nos encontramos con varias instalaciones deportivas entre las que destacan singulares edificaciones como los Mistos, de Claes Oldenburg (una escultura gigantesca de estilo pop art que representa unas coloristas cerillas), la elegante Torre Jussana, el club de tenis Vall d’Hebrón y lo que nos toca: la fiel reproducción del Pabellón de la República, de estilo racionalista que se exhibió en la Exposición de París en 1937, tras el inicio de la Guerra Civil, y que tuvo como hito ser el lugar donde se exhibió por primera vez el Guernika de Picasso, cuya copia encontramos en el recibidor.

Este edificio, además de ser muy representativo de la construcción elegante con pocos recursos según la época, alberga hoy día una bibiloteca perteneciente a la Universidad de Barcelona, además del centro de estudios históricos internacionales. Un lugar donde estudiar a la par que nos empapamos de un entorno histórico y repleto de instalaciones para el estudiante.

 

Jardines Mercé Rododera

 

Y tras dejar de lado las bibliotecas, volvemos a los jardines. Éstos situados en la zona alta, junto al viaducto de Vallcarca y a diez minutos del popular (y populoso) Park Güell, esconden joyas como una casa de muñecas modernista y, la clave para recomendarlo como lugar magnífico en Barcelona para estudiar la encontramos en que a pesar de ser una colina bien visible, se encuentra algo recóndita, quedando como un secreto casi oculto solo frecuentado por vecinos.

Tomar una de sus bancadas a la sombra para estudiar tranquilamente, sin ruidos ni molestias y con vistas impresionantes, puede ser una experiencia relajante para asimilar cualquier concepto que se nos presente.

Por otra parte, no nos hace falta recorrer media ciudad para dar con un rincón como éste: junto a la Residencia Sarrià, sobre todo los días entre semana, tenemos en los jardines de Can Sentmenat o el parque de L’Oreneta un espacio de similar características.

 

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